viernes, 24 de mayo de 2013

Atomka de Franck Thilliez



Sharko y Lucie, los policías de la sección criminal del número 36 del Quai des Orfèvres se introducen esta vez en un caso helador. Un asesino obsesionado con las hipotermias congela lentamente a sus víctimas introduciéndolas en los lagos para ver cómo reaccionan y experimentar con ellos. Además, los fantasmas del comisario Franck vuelven para atormentarle y amenazar su estabilidad dejando viejas pistas que traen el recuerdo de un asesino del pasado el Ángel Rojo.


Ha pasado un año y medio desde el último caso de estos agentes, intentan reponerse  tras el drama pasado en la anterior novela. Ambos quieren tener un hijo, en vano. A pocos días de Navidad aparece un cadáver encerrado en un congelador, un periodista de sucesos y su compañera de trabajo desaparece en uno de sus viajes de investigación, a todo lo anterior se suma el descubrimiento de un manuscrito misterioso con una interesante foto en su interior en el que aparecen Albert Einstein y Marie Curie, todo ello les pondrá en camino hacía un lugar aterrador, inhóspito y devastado, Chernóbil.

Thilliez vuelve con un caso escalofriante pero adictivo, cargado de tensión en cada paso de sus protagonistas que tendrán que afrontar y huir a un asesino que no duda en dejarles horribles pistas para que vayan tras él. En esta novela el pasado de ambos se entremezcla con la investigación que llevan a cabo, presionándoles y asfixiándoles constantemente. El frío envuelve a sus personajes en un París cubierto de nieve aportando bellas descripciones de paisajes imperturbables aunque el tiempo pase. El libro es un thriller de gran calidad, centrado en la capacidad del ser humano por la venganza y por tratar de vivir para siempre, experimentando de forma cruel e inhumana. La novela está cargada de información sobre los experimentos radioactivos, la capacidad de supervivencia del ser humano y sobre los creadores de los átomos además del proyecto Manhattan y sus consecuencias en la humanidad todo ello por conseguir la inmortalidad. En definitiva, Franck ha logrado trasmitirnos la sensación de frío constante que siguen sus protagonistas, también adicción a su novela pues se vuelve, a cada capítulo, más interesante,  profunda y oscura. Como narra su autor en el epilogo de la novela, este texto te deja un «sabor a átomo» casi a hierro por la horrible situación que describe en algunas partes del libro pero a pesar de ello, esta novela, es inolvidable.

Recomendado para aquellos que quieran descubrir y saber más sobre la hipotermia y la radioactividad, pues el asesino que centra esta novela está obsesionado con ella, también para aquellos que hayan leídos las anteriores novelas de Thilliez, sobre todo las centradas en la saga que protagonizan Sharko y Lucie que se encuentran con un complejo caso. Y por último para aquellos que quieran engancharse a una saga con gran calidad, compleja y con varias líneas argumentales que se entrecruzan o se mencionan, incluso de otras novelas anteriores.

Extractos:

Hacía ya casi diez años y todo seguía aún a flor de piel. El tiempo no había borrado nada, simplemente había pulido las esquinas para hacer más soportable el presente. Uno no se recupera jamás de la desaparición de los seres queridos. ¿Cómo se puede vivir sin ellos y esperar poder llenar los vacíos? Sharko amaba a Lucie más que a cualquier otra cosa en el mundo, pero también la amaba porque Suzanne ya no estaba.
N7, D607, D82... A nadie se le ocurría salir a aquellas horas en tales condiciones, y la periferia de la ciudad dormía. A la luz de los faros, agonizaban los copos de nieve cada vez más presentes a medida que se reducían las dimensiones de las carreteras. Luego aparecieron los primeros árboles del bosque de Bréviande. Robles y fresnos desnudos, embrochalados como cascos de vidrio. Sharko jamás había vuelto a aquel lugar maldito y, sin embargo, recordaba perfectamente el camino. A menudo la memoria conserva lo peor.
En medio de la noche glacial se elevaba un extraño resplandor. La nieve, la luna y los tonos de un gris plateado de la reverberación revelaban unas curvas insospechadas. El vehículo se bamboleó durante unos interminables minutos por un camino cubierto de baches. Tras uno o dos kilómetros, Sharko no pudo proseguir y se vio obligado a bajar del coche. Como la última vez.
«Empuñando el arma, me acerco al cenagal. La cabaña se alza en medio de una isla invadida por helechos y altos árboles. Entre las tablillas de las persianas cerradas se filtra una luz que se derrama suavemente sobre una barca varada en la orilla, al otro lado. Ahí dentro está el Ángel Rojo, encerrado con Suzanne. No tengo elección. Tendré que cruzar a nado el agua estancada y fría, un fluido cubierto de lentejas de agua, nenúfares y madera muerta.»

La policía experimentó un sentimiento de satisfacción y prosiguió sus preguntas.
—¿En qué consiste exactamente su especialidad, la cardioplegia fría?
—También podría denominarse hipotermia terapéutica. Un corazón no puede operarse fácilmente en situación normal, debido a la existencia de las contracciones cardiacas y los movimientos respiratorios. Por ello es necesario ralentizar enormemente la frecuencia del corazón, e incluso detenerlo. Pero, como bien sabrá usted, eso es incompatible con la vida, puesto que los órganos ya no serían irrigados por la sangre y en consecuencia no serían oxigenados. —Tendió un folleto de presentación a Lucie. Unos dibujos claros y coloreados ilustraban a la perfección sus palabras—. Se procede por ello a dos técnicas que se complementan la una a la otra. En primer lugar, la circulación extracorpórea. Como puede ver en el dibujo, consiste en hacer circular la sangre por tubos, enfriarla, oxigenarla e inyectarla de nuevo en las arterias. Eso permite cortocircuitar el corazón y los pulmones e inducir la hipotermia del cuerpo...
Lucie escrutaba atentamente los dibujos explicativos. El cuerpo tendido, el pecho abierto. Las gigantescas máquinas, los diales y las pantallas, las bombonas, los tubos que aspiraban la vida por un lado y la escupían por el otro. Deseó con todas sus fuerzas no verse jamás obligada a sufrir semejante intervención.
 —A continuación, se inyecta un líquido rico en potasio y muy frío, a unos −4, en las arterias coronarias, que provoca un paro inmediato del corazón. Así puede operarse el músculo con total seguridad. La clave de este procedimiento reside en esos líquidos fríos, la sangre y la solución de potasio, que frenan considerablemente las necesidades de oxígeno del organismo y limitan así los riesgos.
Ravanel manipulaba delicadamente una lima de uñas, haciendo gala de extraordinaria destreza. Lucie cerró el folleto, lo dejó sobre la mesa y sacó su pequeño cuaderno de notas.

Editorial: Destino
Autor: Franck Thilliez
Páginas:  560
Precio: 21 euros


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